“A mí me encanta la música de cámara, porque es comunicación, es mirar al otro”

Testimonios OCV: Jorge Faúndez, Violonchelista y Bibliotecario de la Orquesta de Cámara de Valdivia (OCV)

Tranquilo y dispuesto a conversar sobre su vida musical y estadía en la OCV, Jorge Faúndez recuerda que tan sólo con 7 años comenzó a estudiar Interpretación musical con mención en Violonchelo, en el Conservatorio de Música de la Universidad Austral de Chile (UACh). Su talento y capacidad para seguir instrucciones hicieron que Jorge lograra consolidarse como el gran músico que es en la actualidad. El violonchelista profesional de la Orquesta de Cámara de Valdivia (OCV) llegó al elenco como refuerzo en el primer concierto de la Orquesta, no obstante, en el año 2012 ya pertenecía oficialmente a la agrupación musical. 

“Es agradable y distinto, normalmente uno toca en orquestas grandes, en el medio de todos, donde ni siquiera te escuchas tocando. A mí me encanta la música de cámara, porque es comunicación, es mirar al otro. Estás completamente expuesto, pero también eso es agradable, porque puedes demostrar lo que sabes, debes estar aprendiendo siempre, confiar en los demás y hacer que los demás confíen en ti. Eso no se da en cualquier orquesta, sólo en un conjunto pequeño y aquí tenemos la oportunidad de hacerlo siempre”, comenta con respecto a su estadía en la OCV, y agrega que la relación con el público “es un poco más personal, porque siempre ven a los mismos en el escenario, se conectan con el instrumentista, más que con el instrumento. Nosotros igual generamos lazos más cercanos y yo creo que ese efecto se logra y se refleja en el público”.

Nacido y criado en Valdivia, es uno de los músicos más antiguos del elenco, su perseverancia y buena disposición ha hecho que se convierta además en el Bibliotecario de la OCV, labor que ha desempeñado en dos periodos durante su estadía como músico. Encargado de que todas las partituras estén en sus atriles a la hora de los ensayos, se esmera porque cada presentación del elenco sea perfecta para un público que, en sus palabras, cada vez es mayor y más comprometido.

De pronto, rememora el comienzo de esta aventura con la Orquesta, recuerda que era primera vez que había un conjunto estable y profesional en Valdivia, fue un desafío completamente grande y nuevo, y cree que ha sido bien acertado, y que el formato al cual se ha llegado ahora, es decir, ser una orquesta de cámara, es algo bien único. “Hemos ido buscando nuestra identidad, formar algo más personal, ya que uno ve a la orquesta y se imagina a los rostros de los integrantes de inmediato. Además, podemos realizar cosas orquestales más grandes. Tenemos la fortuna de tener un director musical muy bueno, Emmanuele Baldini, un gran violinista y una excelente persona, quien también ha sabido sacar lo mejor de cada instrumentista, por lo que creo que encaminó muy bien el conjunto que recibió”

Con respecto al contexto actual de Chile y el mundo debido a la pandemia, dice creer que “hemos tratado de adaptarnos lo mejor posible dentro de las posibilidades, es difícil para la gente que va a los conciertos cambiar de ambiente. Para nosotros como músicos también es diferente, pero yo creo que la esencia principal está en la música, y es eso lo que finalmente nos mantiene conectados en estos tiempos difíciles”. Agradece que esta pandemia se haya dado en este tiempo, donde la tecnología ha permitido llegar a los hogares del público. Se aventura y plantea que “podamos hacer un concierto transmitido en vivo, tomando todas las medidas de precaución, aprovechando que somos pocos músicos. Creo que sería una buena alternativa y a corto plazo”. 

Agrega que “ser parte del conjunto de la OCV es importante, me siento identificado con eso, también me da una estabilidad musical muy buena, me da el desafío de estar tocando y estar rindiendo siempre a un buen nivel. Siempre hay algo nuevo, siempre hay algo que hacer y aprender. Es un gran reto, pero también es muy satisfactorio, es bien agradable en realidad, me gusta esa sensación”

Rescata el hecho de que pertenecer a la Orquesta es como convivir con una familia; a pesar de las diferencias y dificultades, al final el presentar un buen concierto y la música supera todo. Concluyendo la grata conversación, el cellista finaliza comentando que me gustaría que la OCV tenga más reconocimiento como una orquesta de cámara, que siga creciendo y tenga más integrantes, sin perder el sello que nos caracteriza.(...) En fin, deseo verla consolidada y reconocida como una de las mejores orquestas de cámara”.